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Día Internacional de la Mujer

Esta es una fecha clave para hablar y reflexionar sobre los avances y desafíos en temas de igualdad de género, aunque son muchos los obstáculos que detienen el desarrollo de la tan ansiada igualdad. El Informe del Foro Económico Mundial, presentado en 2017, afirma que la brecha existente en cuanto a igualdad de género no se cerrará por lo menos hasta dentro de cien años, lo cual demuestra que tenemos mucho por hacer.

Además, la persistencia de la lucha contra la desigualdad es un tema que parece no estar cien por ciento bajo nuestro control; sobre todo si tomamos en cuenta los llamados “sesgos inconscientes” que juegan en nuestra contra.

Los sesgos inconscientes son creencias o estereotipos que yacen en nuestro inconsciente y afectan, directa pero inconscientemente, nuestras percepciones y decisiones en la vida diaria, de tal modo que los “usamos” de forma automática, y debemos prestar seria atención a ello porque están en nuestro ámbito de responsabilidad.

Estos sesgos inconscientes tienen que ver, por ejemplo, con la manera en cómo percibes al sexo opuesto, a la gente de color, a las personas con discapacidad, a los roles en las responsabilidades domésticas, etc. Son sesgos que se forman desde la niñez, en el medio ambiente donde vivimos y crecemos, en el colegio, la universidad en que estudiamos, el barrio, el club, la comunidad. Y así, sin darnos cuenta, hoy por hoy son parte de nosotros.

La condición de pandemia global y está convivencia impuesta 24/7 hace que todos estemos pasando por una prueba especial, adaptándonos a múltiples cambios en el trabajo, en el estudio, en la ayuda en casa, en la forma de nuestras celebraciones. Vemos hoy más que nunca la importancia de las relaciones, de los vínculos, sobre todo de los vínculos en el núcleo familiar, donde salta a la luz también el tema de la igualdad, en el sentido que tanto el hombre como la mujer necesitamos no solo estar juntos, sino enfrentando el día a día juntos, valorándonos por igual, cuidándonos, protegiéndonos, compartiendo por igual las responsabilidades de la casa y la crianza de los niños. Los sesgos inconscientes pueden jugarte una mala pasada y hacer que la convivencia se torne insufrible.

Definitivamente, todos estamos pasando por un examen de tolerancia y empatía, en el que seguramente nos es difícil ponernos en el lugar del otro. Por ello, aquí les dejo unas sencillas recomendaciones, a modo de recordatorio, que pueden ayudarnos a pasarla de mejor manera.

En principio, tomar conciencia y no olvidar que cada individuo, tanto hombre como mujer, somos iguales en valor, aunque distintos en habilidades; y ambos somos seres humanos que necesitamos mantener en equilibrio nuestro espíritu, alma y cuerpo, de tal manera que lo que podamos darle a nuestra familia en el hogar contribuya también a este equilibrio.

Por otro lado, es importante también recordar y tomar conciencia de que ambos debemos ser modelos a seguir. Es por medio del ejemplo que los miembros del hogar van a asimilar hábitos, costumbres y, sobre todo, el sentido de la responsabilidad. El ejemplo es lo que marca indeleblemente a los niños en el hogar.

Finalmente, es importante que no olvidemos que ambos debemos comprometernos en la motivación y construcción del hogar. Como padres, somos los primeros que debemos motivar, elogiar, impulsar con palabras, afecto, compañía, escucha. En este sentido es vital que aprendamos a desterrar la queja, el lamento, la acusación, la demanda. Todo eso destruye, no construye. Y hoy más que nunca necesitamos ser constructores de una sociedad distinta, que nos enorgullezca y nos bendiga a todos por igual.

Mi saludo a todas las mujeres luchadoras. Y recuerden que ustedes son y serán únicas en la medida que sean ustedes mismas, auténticas y plenas, esforzándose por ser sabias cada día, sin perder la belleza de la esencia de ser mujer.

Ana Sayán
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